marzo 24, 2009

El pequeño Wolfgang (Mozart, parte 1)


Wolfgang Amadeus Mozart nació en Salzburgo (Austria) en el año 1756. Era un virtuoso tanto al piano como al violín y la viola. A pesar de que murió muy joven (apenas a los 35 años), dejó una obra extensa que abarca todos los géneros musicales de su época. Compuso más de seiscientas piezas.

Estudios realizados durante la década pasada atribuyen a su música, en especial a la sonata K.448, diversas cualidades como la de incrementar algunas capacidades del cerebro, así como disminuir la actividad epileptógena.

Fue el último hijo de Leopold Mozart, músico al servicio del príncipe arzobispo de Salzburgo. Su madre se llamaba Anna María Pertl. Debido a la altísima mortalidad infantil en la Europa antigua, de los 7 hijos que tuvo el matrimonio sólo sobrevivieron Anna Maria, apodada cariñosamente Nannerl, y Wolfgang Amadeus.

Ambos hermanos mostraron desde muy pequeños asombrosas facultades para la música; para Wolfgang, la música y las matemáticas eran tan naturales como los juegos para cualquier otro niño.

A los 4 años practicaba el clavicordio y componía pequeñas obras de considerable dificultad; a los 6, tocaba con destreza el clave y el violín. Podía leer música a primera vista, tenía una memoria prodigiosa y una inagotable capacidad para improvisar frases musicales.

Después del nacimiento de Wolfgang, su padre abandonó todo para dedicarse de manera exclusiva a la formación de su hijo. Fue exigente como padre y como profesor.

Entre los cuatro y los seis años compuso 22 piezas que su padre publicó en una monografía. Cuando el niño iba cumplir 6 años de edad, Leopold decidió exhibir las dotes musicales de su hijo ante las principales cortes de Europa, donde causó sensación en cada concierto ante emperadores, monarcas y reyes. La gira duró 3 años.

En Holanda deslumbró tocando el órgano más grande y complicado del mundo y compuso su primer oratorio a los 9 años. Cada representación era una exhibición de su virtuosismo con el clave y el violín (se cuenta que ya en esa época podía tocar el teclado con los ojos vendados), y dejaba a los espectadores maravillados improvisando sobre cualquier tema que le proponían.

En el Vaticano, Wolfgang Amadeus escuchó el Miserere de Gregorio Allegri. Esta obra tenía carácter secreto, pues sólo podía interpretarse en la Capilla Sixtina y su publicación estaba prohibida bajo pena de excomunión. Sin embargo, el joven compositor apenas llegó a la posada donde se alojaba, escribió de memoria una versión muy aproximada de la partitura completa. El Papa Clemente XIV, admirado ante el talento del músico de 14 años, no sólo no lo excomulgó, sino que lo nombró Caballero de la Orden de la Espuela de Oro.

Resolviendo en media hora un examen que al resto de los postulantes les llevó tres, fue admitido como compositor en la Academia Filarmónica de Bolonia. El ingreso de Mozart en la Academia fue extraordinario, ya que aún le faltaba mucho para los veinte años, edad mínima exigida por el reglamento.

Continuará…

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